http://ele--mental.blogspot.com/2008/06/juventud.html

Haciendo limpieza el otro dÃa en la sala de profes, descubrimos algo que nos enterneció: en un examen de no hace tantos años le pedÃamos al alumno (y cito de memoria): "lee el diálogo que has mantenido con el policÃa y contesta las preguntas".
¡Si éramos asà de jóvenes sólo hace un lustro no podemos ser tan viejos ahora! ¡Qué ternura! ¡Qué inocencia! Profesábamos la fe de que habÃa que implicar al alumno como fuera, y si habÃa que hacer de él un personaje de ficción, pues pidiéndole permiso o sin pedÃrselo, lo hacÃamos y punto. Divino tesoro, ya te vas para no volver. Ahora escribir una lÃnea de instrucciones nos cuesta dios y ayuda, porque a nuestra fe no hemos renunciado, pero somos mucho más pellejos.
Palabras clave: enseñanza, gramática, lingüÃstica
