http://ele--mental.blogspot.com/2008/05/me-ahogo-en-realidad.html
Ayer inauguraron la nueva página de RTVE: http://www.rtve.es/. Dios mÃo, y creÃamos que you tube era un universo inabarcable lleno de material auténtico. Esto sà que es material auténtico, qué baño. Y todo sincrónico y todo presente, real y actual (como en inglés): Historias para no dormir y Chikilicuatre, La bola de cristal y los mileuristas, el telediario de hoy y Mariano Medina. Todo a disposición del profesor de español. De nuevo el vértigo borgiano del teclado y de los espejos. De uno de los demasiados blogs tecn2.0lógicos que lee mi reader, tomé la decisión de descargar mi Doublekiller, asesino en serie (a sueldo mÃo) de archivos duplicados. Lo probé, y resulta que luego que me localizó los duplicados no me atrevà a borrar. ¿Y si le pasáramos el doublekiller a la Red enterita? ¿Cuáles serÃan sus dimensiones entonces? ¿TendrÃa sentido la propia Red si no hubiera doubles, ecos, espejos, repetidores, antenas? ¿DescubrirÃamos felices que nosotros también somos doubles?Una vez, cuando yo era aprendiz de filóloga, me encontré en una cola de la fotocopiadora del CSIC a un famoso catedrático del que tantos libros habÃamos consultado. Me dijo que éramos afortunados los jóvenes, que en sus tiempos no habÃa fotocopiadoras. En la Nacional (otro vértigo) seguÃa la sala de los ficheros, repletos de fichas escritas con excelente caligrafÃa de pluma (¡yo escribÃa con plumilla en la escuela de mi pueblo, y me descubro llamando todavÃa plumier al estuche de mis hijos!) y manoseadas con respeto durante siglos. Una vez consulté el Dioscórides, Dios mÃo. La novedad eran las microfichas, que se estaban introduciendo. En mi Universidad me dieron la microficha de mi tesis, prodigio de nuevas tecnologÃas, no sé por dónde andará. Sólo eran los 80; la bola de cristal no podÃa imaginar cómo iba a ser la entrada al siglo XXI.
Cuando llegué a Inglaterra, en la primera mitad de esa década, la novedad era la edición internacional en papel biblia de El paÃs, periódico que hoy se llama global. Cuántas clases le debo, y con lo pequeñito que era. Luego, ya más cerca de España, al otro lado del Estrecho, en esta carrera en busca del material auténtico, descubrimos el filón de los suplementos semanales atrasados, que vendÃan baratos en la medina, y los vÃdeos VHS, porque llegaba la señal de tv del repetidor de Málaga y el ingenio popular marroquà habÃa inventado sin patentar las parabólicas hechas con cuscuseras de aluminio, que mejoraban la señal. Doy fe.
Qué mayor me estoy haciendo.
A propósito de esto, el otro dÃa hablábamos en la sala de profes si de verdad creÃamos que ahora enseñábamos mejor. Y sÃ: yo creo que sà se hace mejor. Que el éxito en los resultados haya aumentado en la misma proporción, eso ya no lo sé. Yo dirÃa que no, que en la misma proporción no. Pero, por Dios, la Palo, mi profesora de francés, es ya un fósil de las salas de profes (quizás lo era ya la pobre en los 70), aunque es verdad que se puede ser Palo con tecnologÃa e Internet. Que haberlos, haylos.
Palabras clave: enseñanza, gramática, lingüÃstica
